La temperatura de la calefacción es uno de los ajustes que más influyen en el confort de una vivienda y, al mismo tiempo, en el gasto energético. No se trata de pasar frío, sino de encontrar el punto en el que el hogar se siente agradable sin que el sistema funcione más tiempo del necesario.
¿Cuál es la temperatura ideal de la calefacción?
Regular bien la calefacción es una de las formas más sencillas de mejorar el confort de una vivienda y controlar el consumo energético. No se trata de pasar frío, sino de adaptar la temperatura a las necesidades de cada momento.
Como orientación general, el IDAE recomienda mantener la vivienda en torno a los 20-21 °C durante el día cuando se está en casa, ajustando la temperatura a las necesidades personales. Por la noche, suele ser posible reducirla si la ropa de cama y el aislamiento permiten descansar cómodamente.
1. Ajusta la temperatura a tus horarios
No necesitas mantener la misma temperatura durante todo el día. Si sales a trabajar o estudiar, puedes reducir la calefacción mientras la vivienda está vacía, siempre teniendo en cuenta el tiempo que tarda en recuperar una temperatura confortable.
Si pasas muchas horas fuera, un termostato programable puede ayudarte a evitar que la calefacción funcione cuando no hace falta.
2. Evita subir demasiado el termostato
Si tienes frío al entrar en casa, subir el termostato varios grados no significa necesariamente que la vivienda se caliente más rápido. En muchos sistemas, simplemente hará que la calefacción funcione durante más tiempo.
Es preferible seleccionar la temperatura deseada y comprobar que el sistema funciona correctamente.
3. Aprovecha el sol durante el día
Abre las persianas y cortinas cuando entre el sol. Al anochecer, ciérralas para reducir las pérdidas de calor a través de las ventanas.
Si tienes cortinas largas, procura que no bloqueen la circulación del aire de los radiadores.
4. Revisa puertas y ventanas
Las corrientes de aire pueden hacer que una habitación resulte incómoda incluso cuando el termostato marca una temperatura razonable.
Comprueba los cierres y utiliza burletes compatibles para reducir las filtraciones. Si la vivienda tiene problemas importantes de aislamiento, quizá necesite una solución más completa: en nuestra guía sobre cómo aislar las ventanas del frío sin hacer obras explicamos cómo encontrar y sellar los puntos por los que se pierde el calor.
Cuando la holgura está en la parte inferior de una puerta, el problema es distinto: en cómo evitar las corrientes de aire por debajo de las puertas explicamos cómo elegir un burlete que no estorbe al abrir.
5. Mantén los radiadores en buen estado
No cubras los radiadores con ropa ni coloques muebles grandes delante de ellos. Si tienes radiadores de agua y notas que alguno no calienta de forma uniforme, revisa las instrucciones del fabricante o consulta con un profesional para determinar si necesita mantenimiento.
6. Cierra las habitaciones que no utilizas, cuando tenga sentido
Si dispones de calefacción por zonas o puedes regular los radiadores individualmente, quizá puedas reducir el aporte de calor en habitaciones poco utilizadas.
No cierres habitaciones de manera que perjudiques la ventilación, la distribución del calor o el funcionamiento del sistema. Evita también temperaturas demasiado bajas en viviendas con riesgo de humedad o congelación de tuberías.
7. No olvides la ventilación
Renovar el aire es importante para mantener una buena calidad del aire interior. Ventila de forma breve y eficaz, adaptándote al sistema de ventilación y a las condiciones de tu vivienda.
Si existe humedad persistente, condensación o moho, busca la causa. Subir la calefacción por sí solo no siempre soluciona el problema: en por qué aparecen humedades en casa y cómo prevenirlas distinguimos condensación, filtraciones y fugas, porque cada caso tiene una solución distinta.
Conclusión
La temperatura adecuada depende de la vivienda, el sistema de calefacción y las personas que viven en ella. Empieza por ajustar el termostato, aprovechar el calor solar y reducir las corrientes de aire. Después, compara el consumo para comprobar qué medidas funcionan mejor en tu caso.
Para saber en qué se te va el dinero, revisa también cómo leer la factura de la luz, y sustituye la iluminación antigua por bombillas más eficientes siguiendo los criterios de nuestra guía de bombillas LED: consumo, lúmenes y cómo elegirlas. El resto de medidas que no requieren inversión están en 10 trucos para ahorrar luz en casa.
